Team USA lamenta otra derrota en el Clásico Mundial
MIAMI (ESPN) - Los más grandes beisbolistas de Venezuela se hallaban en pleno júbilo: ondeaban banderas, repartían abrazos y derramaban lágrimas mientras celebraban uno de los mayores logros deportivos en la historia de la nación, y el equipo de Estados Unidos no tuvo más remedio que limitarse a observar.
Mientras Venezuela celebraba la victoria de 3-2que los consagró campeones del Clásico Mundial de Béisbol por primera vez la noche del martes, muchas de las estrellas que conformaban la plantilla de Estados Unidos -hombres que se enamoraron del torneo hace tres años y se propusieron como misión vengar aquel segundo puesto obtenido- observaban la escena desde la barandilla del dugout, guardando silencio. Durante 16 días, conformaron una de las plantillas con más talento jamás reunidas y disfrutaron de la singularidad de jugar juntos. Entonces, el final se les vino encima de golpe.
"Por alguna razón, este Clásico Mundial se ha convertido en una marea de emociones para muchos de los muchachos", comentó Mark DeRosa, mánager del equipo de Estados Unidos. "Cuando los reúnes en el vestuario para representar a su país, cuando conviven durante dos semanas y media, el compromiso y la entrega que se generan allí dentro resultan contagiosos".
La alineación de Estados Unidos fue catalogada, al inicio del torneo, como -muy posiblemente- la mejor de la historia en cualquier contexto; una idea que se vio validada por dos partidos de exhibición en los que el equipo acumuló 29 carreras y 33 imparables. Sin embargo, Estados Unidos nunca pareció alcanzar su máxima potencia una vez que los partidos comenzaron a tener un peso decisivo. Cayó derrotado en su cuarto encuentro de la fase de grupos, siendo maniatado por el lanzador italoamericano Michael Lorenzen; luego logró avanzar a duras penas ante Canadá en los cuartos de final y superó por la mínima a una República Dominicana repleta de estrellas en las semifinales, gracias a la fuerza de dos jonrones solitarios.
La ofensiva del equipo de EE. UU. flaqueó aún más en el partido final.
Para cuando llegó la octava entrada, Estados Unidos perdía 2-0 y se había quedado sin anotar en 17 de sus 18 entradas anteriores. Fue entonces cuando Bryce Harper -quien había tenido dificultades a lo largo del torneo, a pesar de batear entre Aaron Judge y Bobby Witt Jr.- apareció con un jonrón de dos carreras que empató el marcador e hizo parecer que Estados Unidos lograría una remontada tardía para completar la tarea. Eso nunca sucedió.
"¡Qué momento!", exclamó Harper refiriéndose a su jonrón, el cual quedó rápidamente anulado por el doble de Eugenio Suárez que rompió el empate en la parte alta de la novena entrada. "Obviamente, me encanta la oportunidad, me encanta la ocasión; estoy sumamente agradecido por ello. Pensé que, si lográbamos empatar justo en ese momento, tendríamos una oportunidad realmente buena de ganar el partido. Pero Venezuela y su cuerpo de lanzadores estuvieron magníficos hoy".
Todo comenzó con Eduardo Rodríguez, el veterano zurdo que trabajó las esquinas con su repertorio de cinco lanzamientos, registrando 13 outs y limitando a la selección de EE. UU. a un solo imparable. Cinco relevistas salieron tras él desde el bullpen; el último de ellos fue el cerrador de los Chicago Cubs, Daniel Palencia, quien hacía su segunda aparición consecutiva y volvió a sellar la victoria en la novena entrada. Kyle Schwarber se ponchó, Gunnar Henderson elevó un batazo de out y Roman Anthony abanicó al aire ante una recta de 99.7 mph para poner fin al encuentro.
A excepción del jonrón de Harper, la selección de EE. UU. no logró colocar a ningún corredor en posición anotadora en toda la noche.
"Ejecutaron sus lanzamientos a la perfección", comentó Judge, capitán del equipo de EE. UU. "Estuvieron trabajando las esquinas en ambos lados del plato y, cuando no recibíamos un buen lanzamiento, terminábamos elevando la bola o bateándola hacia el suelo. Cosas así no pueden suceder. Cuando recibes un lanzamiento propicio para batear, tienes que ser capaz de conectarlo con fuerza. Si solo recibes un buen lanzamiento en todo el juego, tienes que hacer algo con él. Ellos simplemente salieron al terreno, ejecutaron su plan de juego y nosotros no pudimos generar nada a la ofensiva".
A la selección de EE. UU. le tomó tiempo involucrarse plenamente en este torneo, que acaba de concluir su sexta edición. Siempre pareció tener un significado más profundo en países con gran tradición beisbolera, tales como la República Dominicana, Venezuela, Japón y Corea. Haber ganado el título en 2017 ayudó, pero la derrota sufrida en 2023 -cuando Shohei Ohtani ponchó a Mike Trout, poniendo fin a otro juego de campeonato con un marcador de 3-2- elevó el interés del público estadounidense a un nivel completamente distinto.
Judge fue el primero en confirmar su participación, marcando la pauta entre los jugadores de posición. El vigente ganador del Premio Cy Young, Paul Skenes, se sumó a continuación, allanando el camino para que Estados Unidos conformara, con gran diferencia, la mejor rotación en la historia de este torneo. Para cuando comenzó el Clásico Mundial de Béisbol, Estados Unidos había logrado reunir, sin lugar a duda, un cuerpo de lanzadores de gran profundidad, una alineación repleta de talento y una plantilla equilibrada. Tenían el deseo de vengar una derrota anterior. Pero, una vez más, los estadounidenses se quedaron a las puertas del triunfo.
Horas después de concluido el torneo, Harper expresó nuevamente su deseo de jugar en los Juegos Olímpicos de Verano de 2028 en Los Ángeles, siempre y cuando se permita la participación de los jugadores de las Grandes Ligas.
"Eso espero", dijo. "De verdad que sí. Realmente lo espero".
Por ahora, sin embargo, todos los jugadores estadounidenses regresarán a sus respectivos campos de entrenamiento de primavera para prepararse de cara al inicio de la temporada regular de las Grandes Ligas, que comenzará en poco más de una semana.
"Siempre estoy motivado cuando juego para los Yankees", afirmó Judge, "pero sigo con la espina clavada por lo sucedido aquí. Así que ya estoy deseando que llegue la próxima oportunidad de volver a vestir los colores rojo, blanco y azul para salir al terreno y hacer nuestro trabajo".

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