Wall Street se desploma tras intensificación de la guerra entre EE. UU., Israel e Irán
El índice Dow Jones registró una fuerte caída este martes, perdiendo más de 900 puntos en medio de una ola de ventas provocada por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. En un momento de la jornada, el indicador llegó a desplomarse más de 1,200 puntos antes de recuperar ligeramente terreno.
Al cierre parcial de la sesión, el Dow bajaba 900 puntos, equivalente a un 1.8%. El S&P 500 retrocedía 1.6%, mientras que el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, caía 1.7%.
La reacción de los inversionistas contrastó con la jornada anterior, cuando los principales índices habían terminado prácticamente sin cambios. Sin embargo, el aumento de las tensiones geopolíticas generó un cambio abrupto en el ánimo del mercado.
En paralelo, los precios del petróleo subieron por segundo día consecutivo ante el temor de un bloqueo prolongado del Estrecho de Ormuz, ruta estratégica por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo. Como consecuencia, el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos aumentó aproximadamente 11 centavos durante la noche, alcanzando los 3.11 dólares por galón, según informó la AAA.
El presidente Donald Trump anunció el sábado el inicio de “operaciones de combate mayores” contra Irán, con ataques diurnos dirigidos a instalaciones militares y gubernamentales en el marco de una acción conjunta con Israel. El domingo, la televisión estatal iraní confirmó que el ayatolá Ali Jamenei falleció en bombardeos aéreos en Teherán.
Irán ha respondido con ataques de misiles y drones dirigidos contra Israel, bases estadounidenses en la región y naciones del Golfo. También se reportaron ataques contra instalaciones diplomáticas estadounidenses.
En el mercado de bonos, los rendimientos del Tesoro de Estados Unidos aumentaron este martes, reflejando posibles preocupaciones sobre inestabilidad económica e inflación derivadas del conflicto. Cuando los inversionistas anticipan inflación, los bonos —que pagan una cantidad fija anual— pierden atractivo, ya que el aumento de precios reduce el valor real de esos pagos. En consecuencia, cuando disminuye la demanda de bonos, sus rendimientos tienden a subir.
La volatilidad en los mercados financieros evidencia la sensibilidad de la economía global ante conflictos en regiones estratégicas para el suministro energético, mientras inversionistas y consumidores enfrentan un panorama marcado por incertidumbre y presiones inflacionarias.

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