Defensa aérea rusa enfrenta presión ante intensificación de ataques ucranianos
Moscú/Kiev, 27 de abril de 2026- Informes del Instituto para el Estudio de la Guerra y análisis de expertos militares apuntan a que el sistema de defensa aérea de Rusia se encuentra actualmente “sobresaturado”, como resultado de una campaña de ataques ucranianos que ha aumentado significativamente en alcance, volumen e intensidad en las últimas semanas.
Según estos reportes, Ucrania ha logrado aprovechar brechas en la cobertura aérea rusa para ejecutar ofensivas a distancias sin precedentes, alcanzando objetivos ubicados entre 1,800 y hasta 2,000 kilómetros dentro del territorio ruso, lo que representa un cambio notable en la dinámica del conflicto.
Entre los aspectos más relevantes de esta ofensiva, se destaca el uso de ataques masivos con drones para abrumar los sistemas defensivos rusos. Un ejemplo reciente ocurrió en Sebastopol, donde se reportó el lanzamiento de más de 70 dispositivos en una sola noche, dificultando la capacidad de respuesta simultánea sobre múltiples objetivos críticos.
Asimismo, se han documentado ataques en regiones profundas como Cheliábinsk y Ekaterimburgo, dirigidos a instalaciones militares e industriales. En paralelo, la infraestructura energética también ha sido blanco frecuente, con al menos una decena de ataques contra instalaciones de petróleo y gas en las últimas dos semanas, lo que habría provocado una reducción en la producción de crudo estimada entre 300,000 y 400,000 barriles diarios durante abril de 2026.
En el ámbito militar, operaciones atribuidas al Servicio de Seguridad de Ucrania y a sus fuerzas armadas han impactado activos estratégicos de la Flota del Mar Negro, incluyendo buques de desembarco y aeronaves interceptores tipo MiG-31 en bases clave como Belbek.
El análisis también advierte sobre las consecuencias para Rusia, señalando que la amplitud de su territorio dificulta la protección efectiva de toda su infraestructura crítica. A esto se suma la presión económica generada por ataques en puertos del Báltico como Ust-Luga y Primorsk, lo que complica las exportaciones de crudo y aumenta los riesgos en zonas previamente consideradas seguras.
Finalmente, expertos coinciden en que la necesidad de redistribuir sistemas de defensa aérea hacia el interior del país para proteger refinerías y centros urbanos podría debilitar la cobertura en el frente de combate, creando nuevos desafíos estratégicos para Moscú en medio de un conflicto que continúa evolucionando.

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